viernes, 27 de febrero de 2015

Bach - Cantata N°2

La cantata “Ach Gott, vom Himmel sieh darein" BWV 2 es la segunda composición de las llamadas ‘Cantatas Corales de Ciclo Anual’ comenzadas por Bach el primer domingo después de la Festividad de la Trinidad del 11 de junio de 1724 con la cantata BWV 20. Puesto que el índice de las obras de Bach, que sigue en su disposición el orden, más bien causal, de la antigua catalogación de Bach (BG) y no el orden cronológico del calendario eclesiástico, estas cantatas corales del Ciclo Anual se encuentran en el BWV de un modo disperso y sin un orden sistemático.
 Por tal motivo es importante hacer mención a la distribución cíclica de las primeras cuatro cantatas de este ciclo anual. Primeramente, siguiendo un plan concreto, reparte Bach la voz del cantus firmus (la voz destinada a la ejecución de la melodía coral) de la siguiente forma: En la BWV 20 comienza la voz de soprano, en la BWV 2 sigue la voz de alto, en la BWV 7 canta el tenor y en la BWV 135 el bajo.
 En las siguientes composiciones del Ciclo Anual, Bach se atiene al tipo habitual de composición, asignando la melodía a la voz de soprano. Pero no todo queda en esta llamativa distribución de las voces. La diferenciación se extiende a la configuración formal de los mismos movimientos iniciales. La cantata BWV 20 (y, por ende, el ciclo anual completo) se inicia con una magnífica obertura en estilo francés, la siguiente cantata, la BWV 2, con un movimiento de motete en el que se prefiguran todas las frases del coral antes de que la voz de alto llegue a ejecutar la melodía en largos tonos. Los instrumentos se limitan aquí al apoyo de las voces. La cantata BWV 7 se inicia entonces con un movimiento de concerto a la manera italiana para violín y orquesta, mientras que la BWV 135 comienza con una amplia fantasía coral.

 Para la cantata BWV 2, nuestro autor no se conformó con la adaptación en forma de motete del preludio y del breve movimiento final, sino que también incorpora segmentos y motivos a la manera del lied en los demás movimientos. En el segundo recitativo compuso la melodía como fondo de las frases textuales semejantes a corales y en forma de aria, dejando acompañar al continuo en forma de canon. Las líneas entrecruzadas de los oboes, instrumentos de arco y continuo de la última aria, a cargo del tenor, han sido frecuentemente interpretadas como imagen de la cruz: connotación de fe cristiana que efectivamente se trasluce en la expresión " mediante la Cruz la palabra se hace verdad " (“das Wort bewáhrt erfunden”).

lunes, 23 de febrero de 2015

jueves, 19 de febrero de 2015

Bach - Cantata N°1



El año 1850 decidió la sociedad Bach dar a la imprenta la obra completa de Johann Sebastian Bach. Para el primer volumen eligieron los editores una serie de cantatas corales. No siguieron ni el criterio de la destinación para los domingos y días festivos del calendario eclesiástico ni la cronología de sus génesis, sobre lo cual por aquél entonces poco se sabía. Tras los trabajos del musicólogo Philipp Spitta, las investigaciones acerca de las fuentes escritas de los estudiosos Alfred Dürr y Georg von Dadelsen, llevadas a cabo en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial, aclararon bastante la cuestión. Las cantatas corales son composiciones cuyos textos y melodías se orientan en una canción de iglesia.

Compuso Bach este tipo de cantatas, sobre todo, durante el segundo año de su cargo en Leipzig, entre la fiesta de la Trinidad de 1724 y Pascua de 1725. ¡Compuso aquí, en total, cuarenta nuevas obras en tan sólo diez meses! A lo largo de los diez próximos años completó Bach estas cantatas resultando de estos trabajos un ciclo que se extiende a lo largo de todo el año eclesiástico. Durante las siete semanas anteriores a Pascua, la Cuaresma, quedaba prohibida la música figurativa en las iglesias de Leipzig. Este período, en todo caso, quedaba interrumpido por la festividad de la Anunciación de María siempre que el 25 de marzo cayera en Cuaresma.

Con motivo de esta fiesta surgió la cantata "Wie schön leuchtet der Morgenstern" (Cuan hermoso brilla el lucero de la mañana). La melodía de Philipp Nicolai se relaciona doblemente a la Edad Media, ya que se remonta tanto al himno latino "Ecce domini nomen Emmanuel" como a su más temprana versión alemana "Grofi und Herr ist Gottes Nam Emanuel". La obra de Nicolai consiste en la ampliación melódica inicial de la sexta y en el descenso de la gama tonal en la conclusión. La canción, en realidad, está destinada a la festividad de la Epifanía del Señor, sin embargo los cancioneros de la época de Bach la recomendaban igualmente para la festividad de la Anunciación de María y para el primer domingo de Adviento, ya que el texto contiene precisas indicaciones en relación a las lecturas de la venida del Salvador.
La composición de Bach comienza con una gran y festiva adaptación para coral que consta de una hermosa y delicata introducción instrumental compuesta para dos violines, dos cornos, dos oboi da caccia, arco y continuo. De diferente manera imitan las voces inferiores del canto de la soprano, mientras que los violines, con sus figuraciones, confieren al movimiento un fulgor comparable al mismo brillo del lucero de la mañana. El aria para soprano (3er mov) une hermosamente la voz con el bajo tono de los imprescindibles oboes da caccia, todo acompañado por un continuo con cuertas en pizzicato. La complejísima aria para tenor (5o mov) es configurada por Bach como danza, ya que su tema es la música misma.

Texto Alemán/Español

miércoles, 11 de febrero de 2015

sábado, 31 de enero de 2015

Así nació el Cuarteto de Cuerda

Georg August Griesinger, biógrafo de Haydn nos relata en este breve pasaje, el surgimiento del Cuarteto de Cuerda (Viola, Cello y dos violines), considerado por muchos como la mejor combinación instrumental. Obviamente no podemos encerrarnos en esta anécdota, especialmente porque Mr. Georg fue muy alabancero con “Papa” Haydn, pero como teoría entra a pie firme a la discusión.

La siguiente, puramente azarosa, circunstancia le llevó a probar la composición de cuartetos. Un cierto barón Fürnberg tenía una finca a varias jornadas de Viena; de vez en cuando invitaba a su párroco, a su guardés y a Albrechtsberger (hermano del célebre contrapuntista) para hacer un poco de música. Fürnberg pidió a Haydn que compusiese algo que pudieran tocan estos cuatro amigos del arte. Haydn, que tenía entonces 18 años, aceptó la propuesta y así se generó su primer cuarteto [incipit del Hob. III: 1] que, inmediatamente después de su aparición, recibió un aplauso tan fuera de lo común como para animarle a continuar en este género.

martes, 27 de enero de 2015

Segundo Concierto Festival de Verano CEAC (24/01/2015)

Inolvidable jornada nos tocó vivir este viernes 24 en el Centro de Extensión Artístico y Cultural de la Universidad de Chile. El programa bajo la conducción de la destacadísima directora Alejandra Urrutia presentaba Las Cuatro Estaciones de Vivaldi y la Suite N°2 del ballet Spartacus de Aram Kachaturian, que a pesar de ser obras diferentes en período, forma y orquestación, cuajaron (A diferencia de otras jornadas) bastante bien como dos polos de un mismo programa.
 Cuando uno se enfrenta a Las Cuatro Estaciones por primera vez en vivo, cual es mi caso, se puede apreciar la composición barroca en plenitud. El trabajo del Bajo Continuo, los pizzicatos enfrentados del segundo movimiento del invierno, los matices del primero y las sutilezas de los segundos movimientos, en especial el Adagio de El Verano que sacó algunos aplausos.
 Como quedando a medio camino de las rencillas historicistas, el conjunto decidió interpretar la obra de pie, algo propio del Barroco. Esto claramente ayudó a la expresividad, pero en muy pocos momentos se pudo transmitir una seguridad plena entre los pasajes de la obra. Probablemente jugaron en contra algunas desafinaciones de peso y varias interrupciones del público, que en esta jornada estuvo notoriamente desordenado.
 El solista Héctor Viveros recibió los merecidos aplausos a su interpretación. Afrontó de buena forma las sutilezas y los vigorosos pasajes que caracterizan a la obra, pero se vio en medio de la dirección de Alejandra Urrutia y la orquesta, lo que generó inseguridad.
 Como diciendo ahora verán cómo cambia la cosa con una obra a toda orquesta, pasamos de Vivaldi a la segunda suite de Spartacus de Kachaturian. Saltamos a la danza, volaron las batutas y las baquetas y como era de esperar, la Orquesta Sinfónica de Chile demostró todo su poderío y calidad. Una interpretación maravillosa que nos mandó contentos para la casa.