Concierto N°4 "Bella Italia" (6 de abril)

Con enorme agrado disfrutamos los presentes del cuarto concierto de la Temporada 2014 llamado «Bella Italia» que se llevó a cabo en el Teatro de la Universidad de Chile y que tenía como directora invitada a Alejandra Urrutia. Mi primera sorpresa fue encontrar en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Chile algunos cambios en la disposición de instrumentos, especialmente en las cuerdas, que probablemente obedezcan al arribo de su nuevo director musical Leonid Grin.

El programa comenzó con la archi conocida Obertura “La Gazza Ladra” de Rossini. Una obra llena de bellos y graciosos pasajes llenos de color, que a pesar de su popularidad es claramente una obra compleja en su ejecución. La orquesta se mostró sólida en su interpretación, salvo algunos detalles en los vientos.

A continuación vino la “Suite Rossiniana” de Respighi, obra a la que previamente le había dedicado poca atención en mis escuchas. La suite es un arreglo licencioso de pequeñas composiciones tardías del Rossini a las que él llamaba «Pecados de mi vejez», por eso así también le llamaba Respighi a su composición. La obra es un aglomerado interesante, en especial su segundo movimiento (Lamento) que se coronó como el momento sublime de la noche.
 Finalmente el programa incluyó la Sinfonía N°4 Op90 «Italiana" de Felix Mendelssohn . En la interpretación destacó el poderoso Allegro vivace en especial por sus matices y el Saltarello final, donde la orquesta se mostró cien por ciento segura.
No había tenido la suerte de asistir a una interpretación de la directora nacional Alejandra Urrutia. Se nota su trabajo y complicidad con la orquesta.

La Sorpresa de Haydn



Cualquiera de las sinfonías de Haydn nos puede dar a conocer el carácter de su música, en especial la Sinfonía N° 94, en Sol mayor o «La Sorpresa».

Cuentan, que Haydn había observado que muchas «ladies and gentlemen» dormitaban durante los Andantes, después de haber escuchado complacidos el Allegro, y así ideó una jugarreta que sin duda disfrutó a la distancia. Lo primero fue adormecer con un movimiento suave, de gran belleza y encanto. Hecho enteramente sobre un sencillo tema y sus variaciones. En un pianísimo, hacia la mitad del movimiento, se oye de nuevo el primer motivo y luego un furioso e inesperado estallido de toda la orquesta, el que ha dado origen al nombre de la Sinfonía y que hasta el día de hoy logra despegar de sus asientos al público presente.

María Anna de Haydn

La verdad de Salieri

Poco a poco la imagen del compositor italiano Antonio Salieri vuelve al cauce de donde nunca debió salir. Durante décadas se le acusó de ser un constante hostigador en la carrera de Mozart e incluso se le acusa de haberle envenenado, envidioso por el talento del joven compositor, pero ¿Qué hay de cierto en estas historias?




El Hombre Misterioso

Antonio Salieri nace en Legnano (Verona, Italia) en 1750. Fue compositor, director de orquesta y profesor de música. Maestro de Beethoven, Schubert, Liszt y del mismo Wolfgang Amadeus. Alcanzó fama y reconocimiento por sus óperas Le donne letterate (1770) y Le Danaides (1784) y contaba con la protección de José II de Habsburgo. Sin embargo, existe consenso en que entre el maestro italiano y Mozart existía envidia y también admiración; lo que en el palco se recibió como un sabroso combate musical.
Las primeras acusaciones hacia Salieri provienen del pasquín Novello &Co a cargo de los ingleses Vincent Novello y su esposa Mary Novello. Ella acusó a Salieri de ser el misterioso hombre vestido de negro que hostigó a Mozart en sus últimos días de vida e incluso le acusa de que lo habría envenenado. Obviamente el asunto causó revuelo y abrió las puertas para el comidillo. Cinco años después de la muerte de Salieri, el escritor ruso Aleksandr Pushkin publicó el libro “Mozart y Salieri” donde recoge los rumores que circulaban sobre la envidia del compositor italiano hacia el joven Wolfang.  Una historia sabrosa con un final escandaloso, siguiendo la mecha que prendió la señora Novello en sus escritos. El libro fue ampliamente difundido e incluso inspiró la ópera en un acto, con el mismo título, compuesta por Nikolái Rimski-Kórsakov.

El Golpe de Gracia

Si bien durante el siglo pasado fueron apareciendo antecedentes que desmitificaban esta rencilla, la imagen de Salieri descendió a los infiernos en 1984 gracias al film “Amadeus” de Miloš Forman. La cinta  muestra a Mozart como un Tom Cruise de la época. De un genio indiscutible,  inocente y dicharachero que escapa a la atmósfera densa y academicista muchas veces asociada a la música clásica. Por esto y gracias a que la cinta arrasó en los Oscar, Wolfgang Amadeus Mozart se transformó en un icono pop y en consecuencia, Antonio Salieri en un perfecto villano.


La inocencia de Salieri

Los cercanos al compositor lo describen como un hombre afable y complaciente, pero la circunstancia de que en su vejez, enajenado, ya en 1823, intentara suicidarse, y en su lecho de muerte, entre otras incoherencias dijera que había envenenado a alguien, le ha validado dicha infamia.
Beethoven, agradecido por sus lecciones, le dedicó tres sonatas e incluso Constanze, viuda de Mozart, envió al hijo nacido el año de la muerte del compositor a Antonio Salieri para su aprendizaje como joven talento.
Del misterioso hombre de negro, hoy es prácticamente un hecho que se trataba del músico austriaco Franz Anton Leitgeb, el que habría sido mensajero del conde Franz von Walsegg que encargó al genio de Salzburgo el famoso Requiem.
Se suman cartas, hechos e incluso escritos del mismo Mozart, que van dejando en claro la inocencia o al menos la falsedad de cómo fue presentada durante décadas la imagen del compositor.

Probablemente Salieri fue “cabeza de turco” de las rencillas entre la escuela italiana y la alemana, y de una sociedad que fue ciega y apática hacia la vida y obra de Mozart. El compositor que otrora hiciera brillar los salones de Viena, murió  olvidado y acompañado en su precario funeral por tan solo una docena de personas, entre ellos su maestro y envidioso admirador Antonio Salieri.

La Pasión de Berlioz

La vida de Berlioz cumple todas las características fundamentales como para ejemplificar el ideal del romanticismo. De emoción mórbida y escandalosa, de amores platónicos e inestabilidades económicas, su vida fue intensa y a pesar de que para él fue un “tránsito doloroso”, significó un modelo de admiración para muchos colegas contemporáneos como Liszt, Gounod o Wagner.

Siendo estrictos, Don Héctor nació el 19 brumario del año XII según el Calendario Republicano Francés, que se empleó entre los años 1792 y 1806. En nuestro conocido Calendario Gregoriano, la fecha corresponde al 9 de diciembre de 1803.
De inteligencia precoz, de imaginación viva y exaltada, tenía doce años cuando se enamoró de Estelle Dubœuf (Estelle Fornier), cinco años mayor que él, y para quién guardará toda su vida un vivo sentimiento. En aquellos años, asistía cada verano junto a sus padres a la casa de su abuela materna en Meylan. Madame Anne Gautier era muy amiga de la abuela de Berlioz y asistía a la misma casa para los veranos con dos de sus nietas: Ninon y Estelle. Ambas gozaban con el enamoramiento del joven Héctor, burlándose de su comportamiento, de sus cartas y regalos.

 Pasaron los años y Estelle se casó con un abogado ridículamente mayor de apellido Fornier y Berlioz con la actriz Harriet Smithson, musa que inspiró la creación de la Sinfonía Fantástica y que previamente al matrimonio, rechazó al compositor en reiteradas ocasiones debido a sus cartas exageradamente apasionadas. Un claro ejemplo de ello, es este mensaje que envió a Estelle, el amor de su infancia, muchos años después:

Señora: Existen pasiones fieles, obstinadas, que sólo mueren con nosotros…Tenía yo doce años cuando vi por primera vez, en Meylan, a la señorita Estelle. Ud. No podía ignorar en esa época hasta qué punto había trastornado ese corazón de niño que se destrozaba bajo sentimientos desproporcionados, y creo que Ud. Tuvo la muy excusable crueldad de reírse de ellos algunas veces. Diecisiete años más tarde (volvía de Italia), mis ojos se llenaron de lágrimas, de esas lágrimas que hace brotar el recuerdo, cuando percibí en nuestro valle la casa que usted habitó. 

(…) Ayer, señora, después de pasar prolongadas y violentas emociones; después de hacer peregrinaciones a lejanos lugares, emprendí una peregrinación largamente acariciada. He querido volver a ver todo, y lo he visto: la casita, el jardín, la arboleda, la alta colina, la vieja torre, el bosque que la circunda y el eterno peñasco. 
(…) Nada ha cambiado: el tiempo ha respetado el templo de mis recuerdos. Hoy sólo lo habitan desconocidos.

(…) Adiós señora, vuelvo a mi torbellino; probablemente no me vea nunca más. Usted ignora quién soy, pero me perdonará, creo, la extraña libertad que me he tomado al escribirle. También le perdono de antemano que se ría de los recuerdos del hombre, como se rió de la pasión del niño.

Despised Love


Hector Berlioz

CLAUDIO ABBADO (1933-2014)