martes, 23 de junio de 2015

Concierto N°11 Temporada 2015 CEAC (20/06/2015)

Hemos vuelto al Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile (CEAC) para disfrutar del Concierto número 11 de la temporada 2015 titulado “Música para Volar”. El programa, que incluía obras de Weber, Rachmaninoff y Elgar, estaba bajo la dirección del joven maestro estadounidense Garrett Keast, que cerraba su periplo en Chile con su último concierto. Previamente, el director norteamericano ya había ofrecido tres conciertos de la temporada 2015, con obras de Tchaikovsky, Faure, Liszt, Piston, entre otros.

Obertura Oberón

Como es costumbre en los programas del CEAC, abrimos con una obra breve que tiene como objetivo dejar entrar a los que han llegado tarde a la función. La colorida obertura Oberón J.306 de Carl Maria von Weber es, sin lugar a dudas, pulpa de grandes obras wagnerianas y de otros representantes del romanticismo alemán. Destacaron los cornos, especialmente en el Adagio sostenuto y la orquesta en su conjunto para el in crescendo final. Los atrasados no se perdieron la nata, pero sí una buena muestra de la orquesta.

El tercero de Rachmaninoff

Con tan sólo 19 años, el pianista italiano Leonardo Colafelice se sentó frente al piano Steinway & Sons (recientemente adquirido) para interpretar el complejísimo Tercer Concierto para Piano y Orquesta en Re menor Op. 30. Puede que el ruidoso manejo de pedal o los sonidos que hacía con su boca incomodaran al respetable que anoche llenó el ex Teatro Baquedano. Sin embargo, me ha encantado aquella combinación “inmadura” y juvenil que se ha impregnado con el romanticismo desbordado del concierto. Aunque no está en la partitura, pareciera ser exigencia de esas páginas un intérprete que pueda saltar, sufrir y llorar frente al teclado. No es Argerich, Berman o Horowitz, pero rompo una lanza por la interpretación que nos ha brindado el joven italiano y, al parecer, para el público también ha sido de agrado, ya que le han hecho salir varias veces a punta de aplausos.

Las Variaciones Enigma

Una cosa es escuchar las catorce variaciones para orquesta en la comodidad del hogar y otra muy diferente es ver como Sir Edward Elgar despliega su juguetona obra en la orquesta. Pasajes de enorme colorido, contrastan con otros lúgubres y de alta dificultad, donde han destacado las cuerdas y en especial las maderas. La obra ha sido técnicamente el punto más alto de la jornada y una nueva muestra del alto nivel de la Sinfónica.

martes, 26 de mayo de 2015


viernes, 1 de mayo de 2015

El Retrato vuelve a casa

El pequeño John Elliot conocía cada detalle del retrato que colgaba en el descanso de la escalera de su hogar. Nada le parecía extraordinario, salvo la explicación que le había dado su padre: se trataba de un genio de la música llamado Johan Sebastian Bach.
 El cuadro había llegado a la familia Gardiner a mediados de la década del treinta en circunstancias poco felices. Fue entregado para su custodia al señor Gardiner por el profesor de música judío Walter Jenke, que llegó a Inglaterra junto a su familia desde Breslavia (Polonia) huyendo del régimen Nazi. Como los Gardiner contaban con una casa de campo en el apartado condado de Dorset, Jenke confiaba que la ola de destrucción de la Segunda Guerra Mundial no alcanzaría a esta pequeña zona rural. Efectivamente fue así, la casa y el retrato de Bach sobrevivieron sanos y salvos a la guerra.

Hoy, 267 años después de que E. G. Haussmann, el retratista oficial en Leipzig, inmortalizara al genio de Eisenach sobre la tela, el cuadro ha regresado a su ciudad de origen. Ciudad donde también descansan los restos del maestro alemán.
El retrato ya está en casa y John Elliot Gardiner, el otrora pequeño que observaba el cuadro cada noche antes de entrar a su habitación, no solo se ha consolidado como un gran director de orquesta, sino también como el más destacado de los directores en la obra de Johan Sebastian Bach.

domingo, 15 de marzo de 2015

Concierto N°1 Temporada 2015 CEAC (13/03/2015)

Sorpresas y más sorpresas. Así habría sido bueno titular esta entrada destinada al Primer Concierto de la Temporada 2015 del CEAC (Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile), aunque prefiero mantener el orden preestablecido para así leerlas en un futuro y avergonzarme de todo esto.

EL PIANISTA QUE NO FUE
El siempre atractivo Concierto N°1 para Piano y Orquesta de Pyotr Ilyich Tchaikovsky estaba destinado para el solista estadounidense Tzimon Barto, que lamentablemente sufrió un problema de salud a pocos días del concierto agendado. De la chistera (probablemente de Leonid Grin) apareció Alexander Markovich, un pianista que de israelí sólo tiene el papel de ciudadanía, porque es un ruso de ushanka y lomo. Lo cierto es que Markovich llegó con un currículo notoriamente mejor que el decaído Barto: Grabaciones con Maxim Vengerov, Neeme Järvi; conciertos con Zubin Mehta, Vladimir Jurowski y otras muchas medallas que hacían de este concierto un imperdible.

FANFARRIA Y ROMANTICISMO
Comenzamos Con la “Fanfarria para un hombre común" de Aaron Copland lo que dio posibilidad a dejar en escena solamente a los bronces y percusiones que la obra demanda. La pieza es engañosa. El desnudo al que quedan los bronces, les obliga a cuidar la interpretación hasta en los mínimos detalles. Justamente por esto, se hicieron notar descoordinaciones en los ataques y una falta de seguridad en la interpretación.

EL CONCIETRO
El recientemente adquirido piano de cola entera marca Steinway & Sons, se presentaba en sociedad con uno de los conciertos más famosos de la historia de la música: El Concierto N°1 para Piano y Orquesta en Si bemol menor, Opus 23. Leonid Grin no atropelló con su batuta, separó con claridad los espacios destinados al piano de la orquesta, lo que ayudó a la expresión de Markovich, un solista realmente notable. Para el primer movimiento se notaron algunas imprecisiones entre piano y orquesta. Algo de inseguridad en el Andante por parte de las maderas. Sin embargo, el tercer movimiento, el Allegro con fuoco, ha estado a la altura de las mejores interpretaciones de la obra, ha sido un cierre realmente sensacional.
El concierto en su conjunto ha estado a gran nivel, digno merecedor de los interminables aplausos que han llevado al solista israelí a interpretar, luego de salir ocho veces, un par de piezas para satisfacer al respetable.

EL MISTERIO
Luego del intermedio nos acomodamos para recibir la Sinfonía Manfredo en Si menor Opus 58 de Pyotr Ilyich Tchaikovsky. Primera vez que escucho esta sinfonía en vivo y probablemente esa experiencia la vivió la gran mayoría de los asistentes. Debido a que no es una obra muy conocida y no está numerada dentro de las sinfonías, pocas veces se le ve en los teatros.
Lo primero que hay que destacar es la total entrega de la Orquesta Sinfónica de Chile y su director titular. La obra es compleja, sumamente exigente y con pasajes de ese elevadísimo romanticismo Tchaikovscoviano. La Interpretación superó la caída de un soporte de viola en un silencio y algunos problemas en los clarinetes y llegó al nivel de fundirnos en una emoción que, al parecer, llegó a remecer al propio Grin.
Lo que me ha dejado intrigado, ha sido el cierre de la Sinfonía. Del Allegro con fuoco final nos saltamos a los últimos compases del primer movimiento para cerrar con pompa. Esto dista mucho del par de registros que tengo. ¿Existe por parte del autor una revisión de la obra o fue un arrojo de Grin? Lo más probable es que lo que escuchamos esté como opción ante la ausencia del órgano que demanda la obra para la coda del Finale.
 De todas maneras el resultado ha sido fantástico. La satisfacción se ha reflejado tanto en los intérpretes como en el público asistente, que se ha llevado, sin lugar a dudas, una jornada para el recuerdo.

viernes, 27 de febrero de 2015

Bach - Cantata N°2

La cantata “Ach Gott, vom Himmel sieh darein" BWV 2 es la segunda composición de las llamadas ‘Cantatas Corales de Ciclo Anual’ comenzadas por Bach el primer domingo después de la Festividad de la Trinidad del 11 de junio de 1724 con la cantata BWV 20. Puesto que el índice de las obras de Bach, que sigue en su disposición el orden, más bien causal, de la antigua catalogación de Bach (BG) y no el orden cronológico del calendario eclesiástico, estas cantatas corales del Ciclo Anual se encuentran en el BWV de un modo disperso y sin un orden sistemático.
 Por tal motivo es importante hacer mención a la distribución cíclica de las primeras cuatro cantatas de este ciclo anual. Primeramente, siguiendo un plan concreto, reparte Bach la voz del cantus firmus (la voz destinada a la ejecución de la melodía coral) de la siguiente forma: En la BWV 20 comienza la voz de soprano, en la BWV 2 sigue la voz de alto, en la BWV 7 canta el tenor y en la BWV 135 el bajo.
 En las siguientes composiciones del Ciclo Anual, Bach se atiene al tipo habitual de composición, asignando la melodía a la voz de soprano. Pero no todo queda en esta llamativa distribución de las voces. La diferenciación se extiende a la configuración formal de los mismos movimientos iniciales. La cantata BWV 20 (y, por ende, el ciclo anual completo) se inicia con una magnífica obertura en estilo francés, la siguiente cantata, la BWV 2, con un movimiento de motete en el que se prefiguran todas las frases del coral antes de que la voz de alto llegue a ejecutar la melodía en largos tonos. Los instrumentos se limitan aquí al apoyo de las voces. La cantata BWV 7 se inicia entonces con un movimiento de concerto a la manera italiana para violín y orquesta, mientras que la BWV 135 comienza con una amplia fantasía coral.

 Para la cantata BWV 2, nuestro autor no se conformó con la adaptación en forma de motete del preludio y del breve movimiento final, sino que también incorpora segmentos y motivos a la manera del lied en los demás movimientos. En el segundo recitativo compuso la melodía como fondo de las frases textuales semejantes a corales y en forma de aria, dejando acompañar al continuo en forma de canon. Las líneas entrecruzadas de los oboes, instrumentos de arco y continuo de la última aria, a cargo del tenor, han sido frecuentemente interpretadas como imagen de la cruz: connotación de fe cristiana que efectivamente se trasluce en la expresión " mediante la Cruz la palabra se hace verdad " (“das Wort bewáhrt erfunden”).

lunes, 23 de febrero de 2015